martes, 25 de junio de 2013

Mi experiencia referente al proyecto “100 alumnos dijeron” con alumnos de la escuela primaria Tierra y Libertad.

Resumen: Según Rosa Guitar (1999), el juego es una actividad natural de niñas y niños, que les propicia placer, satisfacción y diversión. Por lo tanto es una actividad motivadora en sí misma. Es por ello que es común observar algunos juegos durante las secuencias didácticas para propiciar el aprendizaje en los alumnos, no sólo en las escuelas primarias, sino en todos los niveles educativos. En el presente documento, les relataré mi experiencia al llevar a cabo el proyecto “100 alumnos dijeron” junto con mis compañeras de equipo, con niños de sexto, quinto y cuarto grado de primaria, el cual se relaciona estrechamente con valores universales y actitudes que los niños utilizan en su vida cotidiana para resolver diversos conflictos.

Abstract: According to Rosa Guitar (1999), the game is a natural activity for girls and boys, which provides them pleasure, satisfaction and fun. It is therefore a motivating activity in itself. That is why it is common to see some games during the didactic sequences to promote learning for the students, not only in elementary schools, but in all educational levels. In this document, I will tell you about my experience in carrying out the project "100 students said" along with my teammates, with children in the sixth, fifth and fourth grade of primary school, which is closely related to universal values and attitudes that children use in their everyday lives to resolve various conflicts.

A lo largo de mi recorrido académico he vivenciado  que la mayoría de  los maestros que me impartieron clase de Formación Cívica y Ética lo hacían de manera muy tediosa, ya que sólo nos ponían a leer textos (muchas veces sin sentido), a copiar párrafos del pizarrón, o simplemente nos dictaban los conceptos de los valores, que sólo memorizaba para resolver los exámenes, y que al poco tiempo se me olvidaban, pues no los relacionaba con lo que pasaba en mi vida cotidiana, es decir no resultaba significativo para mí. Pero al ingresar a la escuela Normal de Zumpango, mi perspectiva cambió, ya que en el quinto semestre de la licenciatura  las clases me resultaron muy interesantes pues con el Profesor Felipe García comenzamos a resolver dilemas morales y discutir en torno a ellos. Ahora en el sexto semestre con la maestra Ruth Sánchez Jaramillo formulamos  diversos dilemas morales para los niños, los cuales implementamos en la escuela primaria, dejándome en lo personal una buena experiencia ya que los chiquillos se mostraron interesados.  Pero lo que más me gustó del trabajo con la maestra, fue el proyecto que desarrollé con mis compañeras Lupita, Areli y  Antonia, el cual tiene por título “100 alumnos dijeron”. Es una versión editada por nosotras, del famoso programa de concurso “100 mexicanos dijeron”, ya que las preguntas  que implementamos sólo se trataron de aspectos éticos (dilemas morales y valores), considerando que  fueran  viables para que los niños de sexto grado (a quienes la actividad iba dirigida)  pudieran responderlas de acuerdo a sus características (edad y nivel cognitivo), ya que como lo menciona Josep Ma. Puig Rovira y Miquel Martínez Martín (1989), el planteamiento de problemas morales de la vida humana contribuye  a la formación de ciudadanos responsables y críticos. Además, la Planificación de un currículo específico de educación moral, pone en juego: la información pertinente para los educandos y las actividades que se les propondrán. Cabe destacar que las reglas del juego fueron las mismas que las del programa original, las cuales retomamos del juego de mesa con el mismo nombre.
Así fue como el día miércoles 19 de junio del presente año pusimos en práctica el proyecto en la Escuela Normal de Zumpango. Mientras mis compañeras colocaban el material del juego, y acondicionaban el salón de matemáticas para llevarlo a cabo, yo fui por los 10 niños de sexto grado (de dos grupos diferentes distribuidos de manera equitativa), a la Escuela Primaria Tierra y Libertad, los cuales se veían impacientes por descubrir lo que les teníamos preparado. Al llegar al aula  les pedí que se sentaran en dos mesas, cinco  niños en una y cinco en la otra, dependiendo su grupo (“A” o “D”), les coloqué sus gafetes de identificación personal y les solicité que le pusieran un nombre a sus equipos. Al principio uno de los equipos no se veía muy entusiasta, pero cuando comenzamos a motivarlos y mi compañera Lupita (conductora del programa) les explicó la mecánica del juego y dio inicio, los alumnos se pusieron tan contentos que hasta porras se escucharon en diversas ocasiones para apoyar a su respectivo equipo. Ya que concluimos el juego, los niños nos pidieron que siguiéramos jugando, así que implementamos nuevas preguntas, pero ahora en relación a su escuela y sus gustos personales por las diferentes asignaturas. Para ello se dio un receso de cinco minutos. Los alumnos ingresaron al aula y se les proporcionó una hoja para que escribieran  lo que sentían al jugar (en las cuales plasmaron que se sentían muy a gusto, aunque los del equipo que perdieron dijeron sentirse un poco tristes pero que les darían la revancha). Al poco tiempo se comenzó nuevamente el juego, pero no pudimos terminarlo pues la maestra Ruth nos dijo que los niños de quinto grado pasarían a jugar. Los cuales también  se mostraron muy entusiastas y contestaron casi todas las preguntas. Ellos también querían seguir jugando, pero ahora era el turno de los pequeños de cuarto grado. Para ellos si tuvimos que adecuar las preguntas, ya que son más pequeños y no las entenderían. Así que nos dimos un pequeño tiempo para tener todo listo nuevamente, mientras tanto, Lupita les explicaba las reglas.  Éstos chiquillos también se mostraron muy en entusiasmados por la actividad, incluso no  querían retirarse, pero ya tenían que hacerlo, así que fui a dejarlos con la responsable de regresarlos a su escuela, y posteriormente fui a buscar a los que estaban a mi cargo (alumnos de sexto grado), los cuales me dijeron que gustó mucho nuestro juego y que querían que pronto se repitiera.

Todo lo relatado anteriormente en base al proyecto que desarrollamos,  hizo que reafirmara mi convicción de que los niños se muestran mayor interesados y motivados durante las clases cuando implementamos juegos en las actividades, lo cual propicia que adquieran aprendizajes de manera más ágil, pues como lo afirma Rosario Ortega (1992),  el juego y el aprendizaje están  estrechamente relacionados, ya que provoca interés y motivación. Por ello durante mis jornadas de práctica en la escuela primaria, y en particular en las clases de Formación Cívica y Ética seguiré llevando a cabo actividades lúdicas para los alumnos,  al plantearles dilemas morales que se relacionen con su vida cotidiana, pues como lo dice Jules Ferry (1883) el aprendizaje de la moral en los alumnos  se manifiesta en los actos, juicios y decisiones que toman al estar en contacto con situaciones de la vida escolar y cotidiana, pues es donde se verán los furos de su enseñanza.

Referencia bibliográfica
Guitart Aced, Rosa (1999), “El juego: fuente de aprendizaje y herramienta educativa”, en jugar y divertirse sin excluir. Recopilación de juegos no competitivos, Barcelona, Gráo, pp. 7-12.
Puig Rovira, Josep Ma. y Miquel Martínez Martín (1989), “Educación moral y curriculum escolar” y “Actividades específicas de educación moral”, en Educación moral y democracia, Barcelona, Leartes (Pedagogía, 62), pp. 171-17.
Ortega Ruiz, Rosario (1992), “Juego investigación e intervención educativa”, en El juego infantil y la contrucción social del conocimiento, Sevilla, Alfar (Alfar universidad, 67. Serie Investigación y ensayo), 1992, pp. 203-237.
Jules Ferry (1883), “Circular dirigida a los maestros, referente a la enseñanza moral y cívica. París, 17 de noviembre de 1883”, tomando de la página de Internet de la academia de Gerenoble, Ministére de Ieducation nationale, de le recherche et de la technologie, Francia, pp 1-9.

Anexos



    

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